‘La historia secreta’, de Donna Tartt

Cada diez años, la escritora Donna Tartt, nacida en Misisipi en 1962, nos regala una novela de más de 700 páginas. La última, “El Jilquero”, fue premiada con el Pulitzer y escandalosamente publicitada en revistas literarias y en las librerías.

DONNA TARTT

No la conocía, no sabía nada de su obra, pero encontré en la biblioteca a la que acudo habitualmente un ejemplar de su primer libro, “El secreto” (The Secret History), en edición de bolsillo. Esa editorial que lleva un sello de ‘best seller’ en la parte superior izquierda de la portada. El ‘aviso’ me desconcertó, aunque luego supe que había vendido cinco millones de ejemplares en diversos idiomas, o sea, de los “más vendidos”.

No hay que fiarse de las apareciencias: a veces, un éxito de ventas no significa mala literatura. Y en este caso, está claro que no, pese a que la publicidad de este primer libro decía que Tartt había conseguido borrar la distancia entre alta y baja literatura. Debieron decirlo para convencer a los indecisos acerca de la sencillez de la obra. Es cierto que posee un corte clásico pero no es simple en absoluto.

Me gustó desde el principio hasta el mismísimo final. Es fascinante. Y me sorprende que fuera su primera novela. Se publicó en 1992, cuando su autora avanzaba hacia la treintena pero, según confesó en una entrevista, empezó a escribirla diez años antes, en 1982, mientras cursaba estudios en el Bennington College, un centro universitario de Humanidades, situado en Vermont, Nueva Inglaterra. En un lugar similar se suceden los hechos de “La historia secreta”. La Universidad de Hampden, pues así se llama el centro donde estudian los protagonistas de este relato, es un trasunto de Bennington.

Tartt, nacida en el sur de los Estados Unidos, descubrió la nieve durante su estancia en Vermont y el frío, las montañas en derredor, el ambiente en suma, influyeron notablemente en la elaboración de esta primera novela. Ella misma señala que intentó trasladar a la narración la angustiosa sensación de aislamiento opresivo que puede vivirse en un College.

La novela comienza con la confesión de un crimen: “Bunny llevaba diez días muerto cuando lo encontraron”, aunque “no lo ocultamos en absoluto, sino que nos limitamos a dejarlo allí, donde había caído”.

Así empieza la historia y así lo cuenta el narrador que nos irá llevando a lo largo de 576 páginas (en la edición de bolsillo) por los vericuetos de una intriga que nos produce desasosiego, que inflama nuestra imaginación y nos fuerza a intentar entender unos hechos insólitos que responden a la tiranía de un destino que, como en las tragedias griegas, finalmente se alza con la victoria.

Los acontecimientos se suceden de manera implacable. El narrador, Richard Papen, un joven de diecinueve años, procedente de una familia de escasos recursos de California, consigue una beca para estudiar en la elitista y decadente Universidad de Hampden. Nada más llegar se entera de la existencia de un grupo de excéntricos estudiantes que dedican todos sus esfuerzos y capacidades al aprendizaje del griego clásico. Son cinco: Harry Winter, un genio de la lingüística capaz de hablar en varias lenguas, antiguas y modernas, y el más comprometido en el enfrentamiento entre el misterio y la razón; los dos gemelos Macauley, Charles y Camila; el joven Francis Abernathy, y quien acabará siendo asesinado por los otros, Edmun Corcoran, ‘Bunny’ para los amigos.

Todos ellos trabajan bajo la supervisión del maestro de ceremonias, Julian Morrow, un personaje deslumbrante, de una erudición sin límites, pero también sin moralidad, de pasado incierto, tal vez un farsante sin títulos o quizá alguien que “en los años cuarenta habría sido un intelectual importante”, amigo de Ezra Pound y de T.S. Eliot.

Los cinco estudiantes, junto con el profesor, forman un grupo compacto e impermeable para el resto de Hampden. Richard Papen, el último en llegar, consigue introducirse en ese círculo privilegiado pero a costa de aceptar una gravísima confidencia y convertirse en cómplice.

Imbuidos por el atractivo de vivir en propia carne una orgía dionisíaca, cuatro de ellos (con la ausencia de Bunny y del narrador) consiguen una noche, tras fracasos anteriores, acceder al “arrebato” místico y carnal que buscaban: “trascender el ser, comprender el misterio, nacer al principio de la vida eterna, lejos de la prisión de la mortalidad y el tiempo”. Esa noche reciben al dios pero lo que ocurre en esas horas de delirio y sus consecuencias para todos no puede ser más desastroso.

Y a partir de ahí, surge el miedo, el chantaje, el rencor, la huida, el asesinato y la destrucción, no sólo del grupo, sino de los individuos que lo forman. Y llega el fin de la “edad dorada”, el maravilloso futuro al que aspiran estos jóvenes se desvanece porque ya no se repetirán las oportunidades de la juventud.

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