Jonathan Coe, La lluvia antes de caer

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Poco antes de morir Rosamond reúne veinte fotografías que representan los momentos más decisivos de su vida y graba en cintas los comentarios que le suscitan esas imágenes, con la pretensión de explicar a Imogen cómo ocurrió todo. Imogen es ciega y Rosamond le cuenta, y de paso a nosotros, los detalles de esas instantáneas: el lugar dónde se tomaron, las personas que aparecen en ellas, sus gestos, lo que había ocurrido ese mismo día o el día anterior y lo que ocurriría después….

Es la historia de cuatro generaciones, en las que prácticamente sólo aparecen mujeres: Ivy, la bisabuela; Beatrix, la abuela, prima coetánea de Rosamond; Thea, la madre; y, por fin, ella, Imogen. “Todo lo que llevaba hasta ti era un error. Por lo tanto, no deberías haber nacido. Pero todo en ti está perfectamente; tenías que nacer. Eras inevitable”, le dice a Imogen en la penúltima cinta.

Rosamond conoció a Beatrix durante la guerra, cuando sus padres la enviaron al campo con unos parientes mientras Londres era bombardeada; tenía ocho años y la otra era un poco mayor, unos once o doce. Rosamond nos cuenta, a partir de ese momento, su vida en relación con la de su tía y su descendencia femenina. También nos habla de su primer gran amor, Rebeca. De como se hicieron cargo de Thea cuando ésta tenía apenas cinco años, mientras su madre, Beatrix, una “cabeza loca”, se marcha a Canadá tras un hombre del que, tal vez, se ha enamorado pero que, en cualquier caso, representa su futuro y lo quiere en propiedad. La niña le estorba y se la deja a Rosamond y a Rebeca. Pasarán algunos años antes de que vuelva a recogerla.

Todo esto lo cuenta Rosamond con tristeza, pero también con serenidad. Nada sobra en esta construcción, yo diría que perfecta, de sus memorias. Tampoco sobran los personajes que escuchan la cinta, una sobrina de Rosamond y sus dos hijas. Otra vez mujeres.

La trama va envolviéndote como una colcha tibia llena de motivos desconocidos que van poco a poco dibujándose y surgiendo nítidamente ante los ojos del lector. Los personajes que la pueblan se van haciendo familiares a medida que se van conociendo sus vicisitudes, sus deseos o sus errores. Es como si visitaras a una antigua prima, a la que ves de vez en cuando, pero esta vez, en torno a un album de fotos, va desgranando episodios de su vida que te sorprenden porque hasta ese momento los desconocías absolutamente. Nada sabías de la crueldad de la bisabuela Ivy; de la intemperancia y fuerte voluntad de Beatrix; de los errores de Thea y de la “inevitabilidad” de Imogen.

Es Thea, cuando era pequeña, la que da nombre al título de la novela: “La lluvia antes de caer”. Están las tres en Auvernia, de vacaciones: Rosamond, Rebecca y Thea. Se aproxima una tormenta de verano. Hablan de la lluvia, de cuál es la preferida de cada una y Thea dice que la suya es la lluvia antes de caer y que es la que más le gusta porque sabe que no existe y porque “no hace falta que algo sea de verdad para hacerte feliz”.

Ése momento será para Rosamond el más feliz de su vida. A partir de esas vacaciones todo se desmoronará y nada será como antes. Nunca más volverán a estar las tres, tan juntas, tan unidas. Las vidas de todas ellas se van deslizando con sus errores, sus pequeños momentos de felicidad, sus tragedias. ¿Qué sentido tiene todo esto? La sobrina de Rosamond que no sólo ha escuchado las cintas sino que llega finalmente a saber cómo ha ocurrido todo, siente, en un leve instante que es posible conocer la respuesta, pero esa revelación se le escapa para siempre. Nunca existió esa revelación, es un sueño, algo imposible, como la lluvia antes de caer.

“La lluvia antes de caer” fue publicada en España en 2009 y supuso una sorpresa porque hasta la fecha las obras de Coe no eran en absoluto intimistas. Más bien eran sarcásticas, sátiras políticas ambientadas en las últimas décadas del siglo XX, como es el caso de “El club de los canallas”, “¡Menudo reparto!” o “El círculo cerrado”. Sin embargo, el autor dice que llevaba veinte años en su cabeza la idea de esta novela melancólica e introspectiva. El marco en el que se desarrolla es una zona rural de Inglaterra de la que eran originarios sus abuelos, Shrospshire. En opinión del autor, se trata de uno de los lugares “más mágicos, extraños y hermosos del Reino Unido” del que guarda “poderosos recuerdos” que le llevaron a utilizarlo como escenario para su novela, en la que intentó capturar su atmósfera “misteriosa e inexplicable”.

Rosamond lo describe cuando lo ve por vez primera, en el primer día de su evacuación, diciendo que son “campos de oro resplandecientes bajo un cielo muy azul, el azul de Shropshire, el oro de Shropshire” porque lo que antes había sido verde ahora se ha convertido en el dorado del maíz que se cultivaba como “munición de guerra”.

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Otro escenario es el que corresponde al día más perfecto de Rosamond, el del lago Chambon, en la región francesa de Auvernia. Y aquí es donde la música, siempre presente en las novelas de Coe, hace su brillante aparición. Unos meses antes de esas vacaciones Rosamond y Rebecca habían escuchado por la radio los arreglos de Canteloube de los Cantos de la Auvernia y una de sus canciones, Baïlerò, les había impulsado a realizar ese viaje. También esa canción significa mucho para Coe y por eso decidió incluirla. La canción de Michael Gibbs, “The rain before it falls”, le inspiró el título. Mientras escribía la novela, escuchó casi de continuo el disco “Slow life”, del saxofonista Theo Travis, por lo que aconseja que si los lectores desean escuchar la “banda sonora” del libro, ese es el álbum.

Y una nota cuando menos curiosa que relata el propio autor en una entrevista y es que su novela está inspirada en las de Rosamond Lehmann, una escritora aristócrata y rebelde que nació a principios de siglo y que no dejó de escandalizar a la sociedad de su tiempo. Hace poco se ha reeditado una de sus más famosas obras, que las jovencitas leían a escondidas, “Invitación al baile”.

Jonathan Coe reconoce que La lluvia antes de caer” no ha gustado tanto como sus otras obras y que, por alguna razón, “España y Alemania son los únicos países en los que ha sido la más exitosa. En Inglaterra prefieren mis sátiras políticas”. Posiblemente porque están ambientadas en la época de Thatcher y Blair con contínuas referencias a sus circunstancias políticas.

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