Marie I, Rey de los Sedangs, el último rey francés

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Hasta hace menos de dos meses ni siquiera había oído su nombre, Charles-David de Mayrena. Supe de su existencia mientras leía ‘Peste & Cólera’, la biografía de Alexandre Yersin novelada por Deville, que ya comenté en un artículo anterior.

En el barco que le lleva a su destino como médico de Mensajerías Marítimas en Indochina, Alexandre Yersin, quien pocos años después, en 1894, descubrirá el bacilo de la peste durante la gran epidemia de Hong Kong, conoce por boca de los viejos colonos que viajan a Singapur la historia de Mayrèna, “que fue rey con el nombre de Marie I. Un antiguo spahi, un soldado del cuerpo de expedición francés, que se convirtió en aventurero, huyendo a través de los bosques, y se hizo con un reino en alguna parte de Annam, no se sabe bien cómo, proclamándose rey de los sedangs antes de ser expulsado por los franceses. Se dice que hoy vive retirado por aquí, en la isla de Tioman, rodeado de una decadente corte de pistoleros a los que él ha hecho barones y de las ajadas y emperifolladas bailarinas de cabaret que se trajo desde Bruselas en su época de esplendor” (1)

Esa supuesta conversación de Yersin con los colonos data del año 1890, cuando Mayrèna, humillado y proscrito, se refugia en una isla, la de Tioman. Las autoridades francesas le han prohibido que permanezca en Indochina. Incluso se le acusa de traidor, además de estafador y persona de poco fiar. No he encontrado ningún relato referido a esta última etapa de su vida que corroborara que estuviera rodeado de una “decadente corte de pistoleros” y “emperifolladas bailarinas de cabaret”. Seguramente eso forma parte de la leyenda que siempre acompañó a Mayrena y que él mismo se empeñó en difundir.

Lo único que parece cierto es que la pobreza en que quedó quien fuera Rey de los Sedangs le obligó a ganarse la vida en Tioman capturando nidos de golondrinas que luego vendería a los comerciantes chinos. Por muy caros que fueran estos nidos (actualmente chinos, tailandeses e indonesios llegan a pagar quinientos euros por cien gramos de nido gelatinoso, formado por albúmina predigerida), supongo que no le permitirían mantener una corte de ninguna clase, ni siquiera de pistoleros y bailarinas.

Los primeros pasos de Mayrèna

Indochina fue para los franceses el inicio de su gran expansión colonial en Asia. Con el tiempo, la diplomacia y las guerras la avanzadilla se convirtió en una federación de protectorados en el sudeste de Asia que formaba parte del Imperio Colonial Francés y que comprendía tres regiones vietnamitas (Cochinchina, Tonkín y Annam) junto a los Protectorados de Laos y Camboya.

En la época que nos ocupa, la década de 1880, Saigón, capital de Cochinchina, contaba con una población de unos veinte mil annamitas y no más de tres mil franceses, la mayoría oficiales o funcionarios. Entre ellos sobrevivía nuestro héroe, Auguste Jean-Baptiste Marie Charles David, escribiendo artículos para un periódico local. Gozaba de una excelente educación y decía pertenecer a una buena familia y que tenía derecho a utilizar el título de barón. Era descendiente de judíos expulsados de España que se asentaron en la región francesa de los Vosgos; el apellido Mairena se convertiría en Mayrèna.

Nació en 1842, en el seno de una familia burguesa y bonapartista. Su abuelo materno fue un importante funcionario que llegó a ser consejero de Estado y diputado en los Vosgos en 1815. Su padre, un oficial de marina, murió muy joven.

Con quince años ingresa en la Escuela Naval y dos años después queda adscrito al Sexto Regimiento de Dragones. En 1863 es enviado a Cochinchina y participa en la anexión de ese territorio. Por sus acciones resulta condecorado con la Legión de Honor. A ese periodo se refiere en ‘Recuerdos de Cochinchina’, donde narra sus aventuras sin hacer distinción entre lo verdadero y lo falso.

Deja el Ejército y se instala como banquero en París, cuyos boulevards y cabarets frecuenta, pero en 1883 se le acusa de fraude y malversación y se ve obligado a huir a Holanda, desde donde se embarca hacia las Indias orientales neerlandesas, a las que llega en marzo de 1884, Se cuenta que tras huir de Francia perseguido por la justicia pensó acercarse por el sultanato de Aceh, en Indonesia, que mantenía una guerra con Holanda y prestar sus servicios allí como soldado. Otras fuentes aseguran convenció al riquísimo barón Seillière para que le financiara una exploración científica en el sultanato.

En cualquier caso nunca llegó a Aceh, sino a Saigón. Y es en este momento cuando comienza la gran aventura que apenas durará unos años pero que lo convertirá en Marie I, Rey de los Sedangs.

En Saigón y en Vietnam: el comienzo de la aventura

En este periodo de su vida la leyenda se mezcla tanto con la historia real, que es difícil discernir lo que es cierto de lo que no. Tenemos a nuestro héroe viviendo en Saigón, trabajando intermitentemente como periodista, aunque probablemente también ganándose la vida de alguna otra manera. Parece ser que explotó una plantación en el centro de Vietnam y que se dedicó al tráfico de armas. O quizá no y lo que hiciera en esos tres años, desde su llegada, fuera examinar sobre el terreno las posibilidades de conseguir que toda la zona pasara a manos del Imperio francés, lo que sería compatible con sus colaboraciones periodísticas, e incluso con el tráfico de armas.

Su aspecto podía calificarse de ‘grandioso’: medía 1,82 centímetros y su conversación resultaba fascinante, ya que de lo contrario no habría conseguido que gentes con posibles le financiaran sus expediciones. Hablaba de corrido el annamita y otras lenguas locales y convivía con Ahnaia, una bella joven originaria de la etnia de los cham, los primeros conquistadores de Annam, que fundaron el antiguo estado hinduista de Champa en los inicios de la era cristiana y cuyo territorio, debido a la guerra con las poblaciones vecinas, fue reduciéndose paulatinamente hasta que en 1822 fue totalmente absorbido por Vietnam.

En la capital de Cochinchina, siguen las discrepancias de sus biógrafos. Mientras Soulié afirma que Mayrèna fue convocado por el gobernador general de Saigón, otros señalan que fue el propio aventurero quien presentó su propuesta de explorar y conquistar el territorio de los mois. Sea como fuere a las dos partes les interesaba. Por aquel entonces el vecino reino de Siam, apoyado en la sombra por el Gobierno alemán, tenía la intención de ocupar esas tierras y Francia no podía invadirlas porque se hubiera creado un incidente diplomático de consecuencias imprevisibles.

Mayrèna propuso crear una asociación entre los pueblos de esa región -los djarais, sedangs y bahnars- con objeto de frenar la invasión de Siam. Él se encargaría de la misión, pero de manera oficiosa. Se instalaría en la Misión de los bahnars, dirigida por los padres católicos Guerlach e Irigoyen, que le ayudarían. En caso de éxito, recibiría la concesión de unas hipotéticas minas de oro de Attapu y el título de jefe de la Confederación de los Mois. Si fracasaba, Francia se desentendería del asunto.

Expedición al país de los mois

En marzo de 1887, junto con su amante Ahnaia y con Alphonse Mercurol, viejo amigo de Saigón, antiguo croupier, y también aventurero, se embarcó hacia el país de los mois, término que significa “salvaje” en vietnamita, y que designa indistintamente y de forma peyorativa las etnias de Annam (bahnars, rades, djarais, sedangs….) Son los habitantes originales de Indochina, que fueron progresivamente empujados a las montañas por los Viets de Tonkin y de Annam. Reacios a cualquier forma de civilización, eran animistas, veneraban a los espiritus del bosque y con frecuencia hacían la guerra para procurarse esclavos. Su territorio era entonces considerado como muy peligroso e insalubre y sólo algunos misioneros se instalaron en la localidad de Kon Tum.

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Nativo sedang

Con doce porteadores y diez soldados annamitas, Mayrena llegó a Kom Tum, un viaje sin grandes contratiempos si se exceptúa algún ataque nocturno de los djarais, puestos en fuga por el propio explorador a punta de pistola. Otras fuentes hablan de ochenta coolies y quince tiradores annamitas. En todo caso resolvió la cuestión en seis meses, contra toda expectativa.

En Kom Tum se había instalado la misión católica y allí fue donde Mayrèna situó su centro de operaciones. Pronto comenzó su gira por las aldeas, acompañado por el padre Gerlach y por Mercurol, para convencer a los nativos de las ventajas de una confederación. Vestía una chaqueta azul oscura con galones, un pantalón blanco con una raya dorada y un fajín de seda roja del que pendía un sable con incrustaciones de nácar y empuñadura de oro en una funda de plata. Bajo tal ropaje se escondía una cota de malla que más de una vez le salvó la vida. Mercurol tampoco se quedaba atrás en magnificencia: lucía un uniforme de oficial inglés completamente rojo que compró a un chino de Quy Nhon.

La gira dio sus frutos y Mayrèna fue reconocido como ‘Tonul-Tom’, es decir, presidente de la Confederación de los Bahnars. Los sedangs y los djarais no formaban parte de ella, por lo que se vio obligado a conseguir que aceptaran su mando. Lo tuvo difícil con los sedangs, los más crueles de todos los habitantes del territorio moi.

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Padre Irigoyen

Vestidos con toda la parafernalia ya descrita, Mayrèna y Mercurol, acompañados por el padre Irigoyen, se presentaron en una aldea de los sedang y después de largas discusiones y riesgo de enfrentamientos, el propio Mayrena retó en duelo al jefe de la aldea y lo venció. Fue un momento peligroso porque los nativos estuvieron a punto de matarlos a todos, pero nuestro héroe pidió al sacerdote que les explicara que no debían extrañarse ni tomar represalias por la derrota de su jefe porque todo se debía a que él era invencible gracias a un favor especial del genio de la guerra. Como no le creyeron, Mayrèna les dijo que podía probar su invulnerabilidad situándose frente a los guerreros y allí, de pie ante ellos, soportaría el lanzamiento de sus venablos contra su cuerpo con total impasibilidad, pero precisó que si bien a él no le causarían heridas, sí se volverían contra los lanzadores y allí mismo morirían por sus propias flechas. Los guerreros reflexionaron y decidieron hacer de Mayrèna su ‘Agna’, es decir, su rey.

Creación del Reino de los Sedangs

De vuelta a Kon Tum, el primero de mayo redactó la Constitución del Reino de los Sedangs, ya como Rey con el nombre de Marie I, reino al que se unió la Confederación de Bahnars-Rangao. El texto original se publicó en ‘El Correo de Haifong’ y, además de prohibir los sacrificios humanos, declaraba la religión católica como la oficial.

El nuevo rey dotó a su joven Estado de todos los tributos de la soberanía: una bandera (azul con una cruz de Malta y una estrella roja en el centro); una divisa (‘Jamais cédant, toujours s’aidant’) y creó una aduana y un servicio de correos con sus propios sellos. También un ejército de 20.000 hombres equipados con revólveres Remington y ballestas.

Mercurol acumuló las funciones de ministro de Asuntos Exteriores y también de la Guerra; el padre Irigoyen fue nombrado Gran Capellán del Rey y Ahnaia se convirtió en la Reina de los Sedangs. También se crearon numerosas condecoraciones y los padres Guerlach, Irigoyen y Vialleton fueron nombrados Comendadores.

En junio de 1888, Mayrèna telegrafió un mensaje al gobernador francés de Indochina, afirmando que se había autoproclamado Rey de los Sedangs y ofrecía a la Tercera República Francesa una oferta que, según Charles-Marie, no podían rechazar: su Reino a cambio de que élmantuviera los derechos comerciales de monopolio. La respuesta por parte de Francia fue el silencio.

Mayrèna consiguió librar a su Reino de los ataques incesantes de los djarais aliándose a veces con ellos y otras, combatiéndolos. Consiguió detener los planes de Siam de apoderarse del territorio y para ello, viajó a Bangkok donde fue recibido por el Rey de Siam al que logró convencer de la existencia del Reino de los Sedangs. En aquella ocasión a punto estuvo de caer bajo los encantos de una bella sueca, Mademoiselle Dalberg, pero se mantuvo fuerte y no sucumbió a la “potencia extranjera” cuyos intereses representaba y que debía ser, sin duda Alemania, el país que manejaba los hilos de Siam.

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Kon-Jeri, capital del Reino

El desmoronamiento del Reino

Un mes después, Su Majestad Marie I hizo su entrada en su capital de Kon-Jeri, pero mucho había cambiado durante su ausencia: se había declarado una epidemia de viruela, los djarais andaban revueltos, el gobernador francés había sido reemplazado y Ahnaia murió de tuberculosis.

El Reino se debilitaba, Mercurol se había vuelto insolente e impopular y Mayrèna organizó una incursión contra los  rebeldes djarais que acabó en derrota. Marie I, acompañado por Mercurol, marchó a Haiphong, donde intentó vender los títulos de Comendador de su Reino a precios que rondaban los cincuenta y trescientos francos-oro. Allí se volvió a encontrar con Mademoiselle Dalberg y su hermano, hombre de malísima reputación, que estaba siendo vigilado por la Policía.

Todos juntos marcharon a Hong-Kong y Mayrèna, de aventurero algo parlanchín y fantasioso, pasó a ser practicamente un delincuente que trataba de conseguir dinero de aquí y de allá. Era noviembre de 1888 y el Rey de los Sedangs se movía por la colonia británica con su guardia de honor ridículamente uniformada en busca de inversionistas entre los financieros y comerciantes locales. En el curso de su estancia se batió en duelo con otro aventurero, el marqués de Morès, duelista entusiasta, que andaba en tratos para la construcción de un ferrocarril que uniera el Golfo de Tonkín con China. Murió pocos años después, en 1896, en una expedición por el norte de África, a manos de los tuaregs.

El 21 de marzo de 1889 Mayrèna se reunió con el gobernador general de Indochina para pedirle el reconocimiento oficial de su país. Ante su rechazo contactó con el cónsul alemán, igualmente sin éxito, para ponerse bajo la protección del kaiser. Incluso habría amenazado con declarar la guerra a Francia. Una campaña de prensa sacó a la luz entonces su pasado.

Finalmente, en abril de 1889, Mayrena decidió volver a Francia y, en su ausencia, el Reino de los Sedangs fue totalmente desmantelado. Los enviados de la República recorrieron todos los poblados mois con objeto de recuperar las banderas de Marie I y reemplazarlas por las enseñas tricolor. La Confederación Bahnars-Rungao duraría hasta 1897, cuando la región de los mois entró oficialmente bajo Protectorado francés.

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Mayrèna en Europa

Cuando llegó a París, Mayrena se instaló en el Gran Hotel bajo el nombre de Conde de Grey y creó una delegación del Reino de los Sedangs en la calle Grammont. Su intención era reunirse con el presidente francés, Sadi Carnot, y pedirle que se reconociera al Reino de Sedang.

Las condecoraciones y títulos que vendía para procurarse recursos y sus anécdotas le convirtieron en una especie de mascota de los salones parisinos. Vendió baronías, ducados, cruces al mérito… Al final marchó a Bruselas, por consejo del ministro del Interior franceś Ernest Constans, al que conoció unos años antes como gobernador general de Indochina, con el fin de espiar al general Boulanger y a su amante, madame de Bonnemain. La pareja marchó a Londres; regresarían poco después a Bruselas, donde ella moriría de tuberculosis y él, incapaz de seguir viviendo sin ella, se suicidaría dos meses después ante su tumba, en el cementerio de Ixelle, en 1981.

Mayrèna volvió a París en 1889, cuando Boulanger y Margueritte Crouzet marcharon a Londres, y se sabe que asistió a la inauguración de la Exposición Universal en la tribuna oficial. Pero totalmente desprovisto de dinero volvió a Bruselas y allí conoció a un rico industrial que, ávido de honores, consintió en financiar el regreso de Mayrena a su Reino en Indochina mediante la contratación de mercenarios malasios, a cambio del título de Comendador. Pero cuando llegaron a Singapur, el cónsul francés le transmitió la prohibición de permanecer en Indochina y confiscó todas sus armas.

Sin recursos y sin financieros que le apoyaran acabó huyendo a una isla vecina a Singapur, Tioman. No obstante, seguía obsesionado con recuperar su Reino e incluso llegó a ofrecerlo como protectorado al emperador Guillermo. No era la primera vez. El correo fue interceptado y Mayrèna, sospechoso de traición, estuvo vigilado por el oficial inglés del distrito Owen.

El 11 de noviembre de 1890, por la mañana, Mayrèna le cuenta a Owen que ha sido mordido por una serpiente ‘edong-hiar’, cuya picadura es moral, y le pide que se quede a su lado. Dos horas después muere, abandonado por todos, salvo por su perro. Sobre su muerte nada es seguro. Incluso es probable que muriera envenenado por un pinchazo del árbol Antiaris Toxicaria, conocido por los indígenas como ‘upas’, que segrega un veneno con el que los nativos impregnan las flechas. Otros dicen que murió en duelo singular, una lógica conclusión de su trayectoria.

(1) Patrick Deville, Peste&Cólera, Anagrama, 2014, pág. 53

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Bibliografía sucinta sobre Marie-David de Mayrèna

Las primeras biografías sobre Mayrèna de las que tengo noticia datan de 1927: son dos, aparecidas el mismo año y con el mismo título pero muy diferentes en su concepción.

La de Maurice Soulié, entregada a la imprenta con el título “Marie 1er, Roi des Sédangs”, defiende que Marie-David de Mayrena fue uno de los grandes aventureros de la historia que, pese a “carecer de valores burgueses”, se comportan con valentía, desprecian la muerte y protagonizan grandes empresas. Soulié se basó en los propios informes redactados por Mayrena y, al igual que el protagonista, mezcla lo verdadero con lo falso (1).

También en 1927 vio la luz otra biografía de Mayrena con el mismo título, “Marie 1er, Roi des Sèdangs”, cuyo autor, Jean Marquel, que vivió algún tiempo en Indochina y conoció la leyenda y que se inspira en diversos documentos, no tuvo la misma inclinación de Souliè a la hora de favorecer la imagen del rey de los sedangs. Marquel concluye que Marie-David de Mayrena no fue más que un “despreciable aventurero, un estafador y, lo que es peor, un traidor” por sus amenazas de pasarse al bando alemán e incluso al inglés (2).

Diez años más tarde, en 1937, Jean Dorsenne publicó “Un boulevardier roi des sauvages” (3), novela en la que se inspiró “La Voie royale” de Malraux (4). Dorsenne, cuyo auténtico nombre es Jean Troufleau, reivindica para Mayrena la pertenencia a la categoría de los grandes aventureros a los que un poco de suerte les permite convertirse en lo se suele denominar “pioneros de la idea colonial”.

En 1986 aparece “Le Royaume oublié”, de Michel Aurillac (5), sobre el Reino de los Sedangs, obra que dedicó al investigador estadounidense Gerald C. Hickey, especialista en las poblaciones de montaña del centro de Vietnam que estudia de cerca el caso de Mayrèna en “Kingdom in the morning mist”, de 1988 (6).

Michel Aurillac, que fue ministro de Cooperación con Chirac, descubrió que el Mayrèna francés era el último descendiente de una familia sefardita que se instaló en los Vosgos, y decidieron apellidarse de ese modo para no olvidar su pasado. Hay hasta cuatro pueblos en España que llevan ese nombre -Mairena- dos en Sevilla, uno en Granada y otro en Murcia. El Mairena español se convertiría en el Mayrèna francés.

Entre las últimas biografías figuran dos correspondientes a 2012, a cargo de Antoine Michelland, periodista de la revista ‘Point de vue’, que pretende ser una rehabilitación de Marie I (7), y la de Lionel Lecourt, “Marie Ier. Roi de Sédangs en Indochine” (8).

(1) Maurice Soulié, “Marie 1er, Roi des Sédangs”, Marpon et Cie, Editeurs, 1927

(2) Jean Marquel, “Marie 1er, Roi des Sédangs”, Huè, 1927

(3) Jean Dorsenne, “Un boulevardier roi des sauvages”, Editions de France, 1937

(4) André Malraux, “La Vía real”, Argos, 1980

(5) Michel Aurillac, “Le Royaume oublié”, Olivier Orban, 1986

(6) Gerald C. Hickey, “Kingdom in the morning mist”, University of Pennsylvania Press, 1988

(7) Antoine Michelland, “Marie Ier, le dernier roi français. La conquête d’un aventurier en Indochine”, Paris, Librairie Académique Perrin, 2012

(8) Lionel Lecourt, Marie 1er. Roi des Sédangs en Indochine, Paris, L’Harmattan, 2012.

 

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