Acerca de

chardin

En el primer ensayo de los diecinueve que componen ‘Pasión intacta’, titulado ‘El lector infrecuente’, Steiner comenta un cuadro de Chardin – ‘Le Philosophe lisant’- del año 1734, en el que se ve a un hombre leyendo un libro abierto sobre la mesa, que va muy bien vestido y que, aunque está en el interior de la casa, lleva un sombrero muy elegante, forrado de piel.

El hombre se ha vestido formalmente para la ocasión: está leyendo. Se trata -señala Steiner- de un encuentro entre el dueño de la casa y un invitado, al que debe tratarse de forma cortés. Llevar la cabeza cubierta, tanto en la tradición hebraica como en la greco-romana, es propio “del que consulta el oráculo o el iniciado ante el texto sagrado”; el sombrero implica una actitud de apertura intelectual ante lo que el libro nos va a enseñar.

A la izquierda del cuadro hay un reloj de arena, que “establece la relación entre el tiempo y el libro” y nos viene a decir que la vida del lector es breve, en tanto que el libro perdura y sus palabras sobreviven a quien las engendró. Pero también ese reloj nos avisa de que no hay tiempo en una vida para atender la llamada de los miles de libros que esperan de nosotros que los leamos.

Junto al reloj de arena vemos el cálamo del lector, que se utiliza para escribir las notas marginales. Leer es también responder, reaccionar, interaccionar con el texto en un diálogo absolutamente personal. A veces estas notas forman una verdadera obra de creación, una nueva historia, pero también las anotaciones marginales que todos los lectores hacemos son una forma de colaboración o de enmienda. “Aquel que pasa por encima de errores tipográficos sin corregirlos -asevera Steiner- no es un mero filisteo: es un perjuro del espíritu y del sentido”.

Con su cálamo, le philosophe lisant transcribirá extractos del libro que está leyendo: apuntará máximas brillantes, sentencias inauditas, locuciones atrevidas o párrafos enteros de pura información. “La nota, la anotación, la corrección textual, la enmienda y la transcripción, juntos generan una continuación del libro que se lee”, concluye Steiner.

Durante toda mi vida de lectora, y ya han transcurrido muchos años desde que leí mi primer libro por puro placer, me he comportado, en parte, como hubiera querido Steiner, aunque no haya realizado un “acto clásico de lectura”. En primer lugar, siempre he sido respetuosa y entusiasta hacia mis visitantes, desconocidos o no. Es cierto que no me he vestido para la ocasión pero el ropaje de Chardin es meramente simbólico.

Tampoco rechazo el ‘libro de bolsillo’ por el hecho de que, según Steiner, no hace biblioteca porque “es efímero” y producto de una preselección y recopilación, lo que impide conocer a un autor en su totalidad. Por el contrario, defiendo el libro de bolsillo como una herramienta tecnológica de gran alcance, que permite leer en sitios impensables para el autor del artículo que, cuando lo escribió, allá en el año de 1978, no conocía el libro electrónico. Me gustaría saber que sapos y culebras podría haber lanzado contra él.

También, como Steiner, he sentido la impotencia ante la inmensidad de lo que me gustaría leer y lo que puedo y por esa razón, tampoco me importa que me preseleccionen alguna cosa. Por experiencia sé que no toda la obra de un autor presenta el más alto nivel; yo diría incluso que, como mucho, un autor genial puede tener cuatro o cinco libros superiores, no más.

Y volviendo a lo del tiempo y a su escasez, tengo que confesar que cuando uno de mis invitados me decepciona, lo que más me irrita es el tiempo perdido con quien no lo merece. Porque no todos los libros son excelentes, excepto los clásicos que han superado la barrera del tiempo y que son los únicos que Steiner toma en consideración, aunque nunca me atreveré a comentarlos; si acaso podré mencionarlos tangencialmente.

No obstante, cuando inicié este blog me impuse no hablar mal de ningún libro y lo he cumplido a rajatabla, excepto en una ocasión. Hay libros que son intratables y eso puede advinarse desde el momento en que salen al mercado: son aquellos que tiran del tópico más manido y de fórmulas repetidas hasta el infinito, aquellos que surgen como copias sin valor de algo que tuvo un éxito en cierta ocasión. A partir de ahí surgen retoños clonados como si se produjeran en una planta industrial. Éstos y los que aspiran a la trascendencia y se equipan de galas que no son suyas son los peores. El libro que, modestamente, sólo pretende entretener o contar una historia sin ningún alarde literario tiene muchísimo más valor que los libros de los tramposos.

Podría poner ejemplos de libros intragables, pero tampoco estoy segura de acertar en todos ellos. Por eso mis comentarios se refieren a libros (incluidos todos los géneros) que, por una u otra razón, me parecen recomendables, libros que cuando los leí me produjeron una sonrisa, una duda, información de la que carecía o un pensamiento original, y, en el mejor de los casos, un absoluto e incomparable deleite.

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5 respuestas a “Acerca de

  1. No sé si darle las buenas tardes o las buenas noches, pues no he visto si es americana o española,

    Me ha resultado interesante su “Acerca de.” Durante unos momentos he pensado que sólo se dedica a poner en su blog pasajes de libros de otras personas, pero rápidamente me he dado cuenta de que no, de que Vd. lo que hace es comentar esos libros. Así es al menos en el caso del artículo último, sobre Abel Posse, que sólo he ojeado, pues ahora tengo otras tareas. Pero ya habrá tiempo de visitar su blog más veces y, si es el caso, darle mi opinión.

    Saludos cordiales

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    • Buenas noches desde Madrid. Mi propósito en los comentarios es transmitir el entusiasmo que me producen algunas lecturas. Unas las contextualizo y de otras, destaco lo que puede llevar a leerlas porque a mí me ha parecido especialmente atractivo o brillante o revelador. Pretendo que se me entienda como en una conversación amigable y por eso evito la “crítica literaria” y los malos libros. Me ha gustado lo del ‘pleonasmo ortográfico’. Yo lo cometo por clarificar el texto; tal vez tenga que hacérmelo perdonar
      Saludos

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      • Buenas noches, Lola,
        Estoy hecho un lío, porque en un lado me sale IN FIERI, y en otro LOLA, con texto en alemán susceptible de traducción al castellano. Suelo decir a las personas con quienes comienzo a contactar que de la parte técnica de Internet sé muy poco. Bien, tengo un fin de semana en el que puedo leer algunos blogs. Ya he comenzado hoy mismo. Uno de los próximos artículos será del suyo. ¡Ah!, lo del “pleonasmo ortográfico:” pues me alegro de que le haya gustado, es la primera persona que me lo comenta desde que abrí esto hace 14 meses. Si Vd. lo “comete”, me parece muy bien. Tendrá que hacérselo perdonar, en todo caso, por parte de algún dómine que va con la lupa a esos asuntos. Por cierto, también quiero decirle (creo que lo olvidé en mi “Acerca de”) que no escribo [.] en fórmulas de despedida cortas.
        Tengo que atender a mi madre, así que ahora la dejo. No tengo telefonillo-ordenador, sólo (recuerde, yo con tilde en función adverbial) ordenador fijo.
        Espléndido fin de semana

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      • Tengo dos blogs: uno que empecé hace más de tres años y en el que hablaba de todo lo que se me ocurría, siguiendo un orden, y que ahora ha quedado para comentar literatura básicamente (lo que puede ser también infinit) y otro que se llama ‘Historias emergentes’ dedicado a temas históricos (más bien notas a pie de página) que se me han quedado colgados. Yo también veo algo confuso tu sitio pero sólo hay que insistir.

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      • Hola de nuevo, Lola,
        La imagen de esa mujer leyendo o escribiendo en lo que parece un Café no la vi ayer, y me gusta.
        De acuerdo, ya me has aclarado lo de los dos blogs. Gracias. En cuanto a la confusión del mío, espero que sea leve, porque yo no tengo ni idea de la parte técnica. Vino un chico de un establecimiento de ordenadores, me instaló el blog (él mismo me dijo que de esto no sabía gran cosa) y aquí me quedé, dando palos de ciego al principio. Luego, poco a poco, por mi cuenta, he ido aprendiendo cosas, por ejemplo cómo adjuntar imágenes, que los hace más atractivos. Casi todos los artículos que las llevan han estado primero sin ellas, y posteriormente he ido añadiéndolas. Y, en cuanto a Categorías y Etiquetas, ni idea hasta hace bien poco.
        Te dejo. ahora tengo que ponerle la cena a mi madre (Robinsón Crusoe, servidor).

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